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26 de octubre de 2015

Las emociones: Miedo

Ahora que se acerca Halloween, es un momento perfecto para tratar emociones como el miedo, con nuestros niños de Infantil.  Las emociones es un tema complejo, que ha de abordarse desde etapas iniciales, ya que como cualquier toda dimensión del ser humano, ha de ser aprendida y orientada. 

Existen diferentes actividades para trabajar ésta emoción, pero personalmente me he decidido por destacar estas tres:

"El fantasma come-miedos"

Esta actividad grupal permite a los alumnos, por un lado: conocer la sensación que nos produce tener miedo y expresar los suyos propios, y  por otro lado: conocerlo y entender diferentes maneras de manejar esta nueva y al fin distinguida emoción.

Esta actividad se desarrollaría creando un buzón con una caja grande de cartón, y pegándole en su apertura el dibujo de un gran fantasta con un boca muy grande, ya que se va a comer todos nuestros miedos.
Click aquí para más información.

"Peppa Pig - La tormenta"

Ver esta capítulo de la divertida Peppa ayudará a los niños a ver como se comportan otros frente al miedo, y ver como ellos se comportarían. Por otro lado, éste también enseña en qué consiste tener miedo. Tras este vídeo podemos comentar como se han sentido, qué harían ellos y compartir sus pensamientos.


También:

"Bye bye fears"

Este juego interactivo permite a los niños enfretarse a los miedos mediante unos personajes animados y sus aventuras.



Puedes ver mucho más en: RECETAS y MANUALIDADES

14 de noviembre de 2013

Orientaciones para combatir el miedo infantil

1- En primer lugar vivir la situación del niño con tranquilidad, sin mostrar (al menos delante de él) preocupación o angustia. Recordemos que el modelado, es decir, los comportamientos que el niño observa de los padres son los patrones que interioriza. Padres excesivamente preocupados pueden ser un mal modelo y aumentar la tensión.

2- No forcemos al niño a efectuar aquellas conductas que teme. Hay que trazar un plan de forma que podemos crear aproximaciones sucesivas. Por ejemplo, un niño que teme a la oscuridad, no podemos pretender que lo supere inmediatamente por mucho que se lo razonemos. Hay que crear una gradación de situaciones (p.e. diferentes habitaciones con distintos grados de iluminación hasta llegar a la oscuridad total) para que el niño vaya progresando. Tras la permanencia un determinado tiempo en una de estas habitaciones podemos reforzarle con algún premio o efectuar alguna acción de su agrado. El próximo día probaremos en otra un poco más oscura. Hay que avanzar paulatinamente. No dar importancia a los retrocesos y celebrar los pequeños pasos. La solución a los miedos no es evitarlos sino enfrentarnos a ellos. Sin embargo, en el caso de los niños, debemos hacerlo con calma y con mucho sentido común. Utilice el juego y la imaginación.

Algunas técnicas psicológicas utilizan la llamada escenificación emotiva en donde las diversas aproximaciones del niño al objeto o situación temida van acompañadas de instrucciones previas en el que ha de adoptar el papel de ayudante o colaborador de algún héroe de ficción de su elección. El niño se imagina que está ayudando a su héroe favorito en la consecución de alguna misión. No obstante estas técnicas deben ser aplicadas y controladas por un profesional ya que forman parte de lo que se conoce como desensibilización sistemática. Se trata del tratamiento psicológico más utilizado en trastornos de miedos, fobias y ansiedad.

3- Una forma muy eficaz de actuar es mediante el modelado. Uno de los padres puede efectuar la conducta temida (p.e. estar en la habitación a oscuras) para enseñar al niño que no sucede nada. No obstante, el modelado es más eficaz cuando el modelo es de la misma edad del niño. En especial, terapias efectuadas en grupo de iguales para exponerse a los estímulos temidos (oscuridad, animales, etc.) han resultado muy eficaces en niños.

4- Evitar siempre ridiculizar al niño por sus miedos, en especial, delante de sus compañeros. No reírse de él, no castigar ni sermonear. La atención debe estar dirigida a las posibles soluciones no a las consecuencias punitivas.

5- Evitar el visionado de películas, juegos o actividades que comporten violencia, miedo o terror. Procurar que las personas de su entorno no lancen mensajes amenazadores (si no comes llamaré a....; si no te portas bien se lo diré a.....). No se trata de aislar o sobreproteger al niño. Hasta cierto punto el niño debe ir integrando las diferentes emociones y el miedo forma parte natural de nuestra vida desde el inicio. No obstante, siempre será de gran ayuda que estas emociones estén reguladas por el consejo y el acompañamiento de los padres.

6- Estas instrucciones son generales y deben ajustarse a la edad del niño y sus características.

7- Cuando los miedos son más severos, persistentes y alteran significativamente el funcionamiento del niño en su entorno familiar, escolar o social, podemos encontrarnos con trastornos que ya no formarían parte del ciclo evolutivo “normal” sino que deberían ser objeto de tratamiento especializado (fobias específicas, trastornos de ansiedad u otros). Ante cualquier duda consulte con un profesional de la salud.

 

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